Mis cosicas

miércoles, junio 13, 2012

PERFECCION

En esta época/vida en la que nos ha tocado vivir en la que no se sabe qué es peor si engordar o envejecer pero en la que es normal ser inculto, maleducado, choni/poligonero/cani, espectador de programas del corazón o simplemente, simple, ha llegado, un año más EL VERANO

El personal ha entrado en modo pánico on porque hay que estar moreno y delgado, no en un mes, no en quince días, ni mañana, hay que estar perfecto ayer. Las oficinas se han poblado de zanahorias, barritas integrales, zumos depurativos y caritas de pena a la hora del almuerzo. Todo sea por la ansiada perfección. O al menos porque me venga el bikini del año pasado y no me apriete sacando mollas donde no debería y aplastando lo que debería resaltar. 

Empiezan las dietas del último minuto, la de la alcachofa, la del pepino, la del sirope de arce, la de la luna y hasta la del cucurucho. Y miras la portada del vogue o de cosmopolitan, como buscando ayuda, inspiración, y ahí está mirandote una modelo escultural que te recomienda "tips" para perder "esos últimos 3 kilitos" y para reafirmar en 20 minutos "tus zonas top" y tú vas y te lo crees. Y compras la revista y cuando lo lees te das cuenta de que lo único que puedes perder de aquí al inminente momento de ponerte el bikini es la vergüenza y mejor que reafirmar vas a tener que optar por el pareo, el kaftan o el traje de baño modelo años 20

Y a todo esto ya se te ha olvidado que la señorita de la portada además de vivir única y exclusivamente para su cuerpo sin madrugones saca-ojeras para ir a trabajar, con servicio/mucama/ayuda de cámara para no tener que mover un esparto en su mansión, con dietísta, nutricionista, cocinero, personal trainner y personal shopper y sin límite en la tarjeta de crédito, pues bien, además de todo eso está retocada primero, quizá, por el cirujano y segundo, seguro, por el fotógrafo. A la señorita la han liposupcionado, blanqueado, resaltado, difuminado, aumentado y perfeccionado digitalmente todo, TO-DO. Todo lo que la naturaleza y toda una vida de sacrificios y penas no han puesto ya en su justo sitio, claro.

Porque no hay que olvidar que esa señorita no sale a cenar pasta y pizza con las amigas, no se bebe tres gin tonics en una noche floja, no celebra su cumpleaños con una tarta de tres chocolates, no hace cenas pantagruélicas con los amigos, no ve el fútbol con palomitas, patatas fritas, empanadillas y pasteles de carne, esa señorita no se salta el gimnasio nunca ni aunque su mejor amiga acabe de romper con su novio-chachi-de-toda-la-vida/ser madre/tener un accidente, no va a la playa con la fiambrera y se pone fina de tortilla de patatas, no, porque su cuerpo es lo primero. Pero no es que no lo haga ahora que se acerca el buen tiempo, no, no, no, no, esa es la vida que lleva desde que la descubrieran vendiendo perritos/doblando ropa en Zara/ paseando por el centro comercial o en el concurso de belleza infantil X. Por cierto, esa señorita, cualquiera de ellas miden alrededor de 1,80. Si no tienes esa altura y  has pasado ya de los 17 años, para mí que no vas a crecer más y ese es un punto que hay que asumir, las grasas se reparten peor en 1,60 que en 1,80, por regla general, claro.

Por cierto, si lees el reportaje de ocho páginas a todo color, con fotografías de estudio donde habla de su vida, la señorita dice "como de todo", "no sigo ninguna dieta especial", "alguna vez salgo a correr pero no a diario", "no me gusta maquillarme" y otras perlas similares. Mentira, mentira cochina, es todo lo que tengo que decir al respecto. Pasar hambre, hambre de verdad, como si fueras un niño del biafra viviendo en un país civilizado, solo por estética no es normal (abro la puerta aquí para que toda clase de extremistas dejen sus comentarios). Tampoco es normal sobrepasar tu peso en un 50% y necesitar ayuda para levantarse del sofá sino es por enfermedad. Pero quitados ambos extremos lo normal es ser normal y disfrutar de ello. Con tus lorcicas, tus imperfecciones, tus rasgos diferentes a los de los demás, tus cosicas, en fin, lo que hace que las personas no seamos como los botes de Coca-cola, un producto en serie, vaya.

Si a estas alturas no os he convencido de que hay que quererse mucho, quererse a uno mismo y todo sale de verdad de deporte (dejo enlace al video friki del que está tomada la frase para aquellos que no sepan de qué hablo)



Lo dicho, si no os he convencido de coger el teléfono llamar a unos amigos y disfrutar de vuestro cuerpo serrano, comiendo un helado gigante, bebiendo como si no hubiera mañana y riéndoos a mandibula batiente, llega el momento de hacer ejercicio y de entre todos los ejercicios yo os dejo aquí el más beneficioso, el mejor para adelgazar, el que recomienda mi madre. 

1. Gire la cabeza a la derecha
2. Gire ahora la cabeza a la izquierda

















3. Repita el movimiento
4. Sonria (este punto es importantísimo)
5. Diga No, Gracias, cuando le ofrezcan comida

Repita este ejercicio tantas veces como sea necesario hasta que pierda "esos tres kilitos" y se le tonifiquen todas sus zonas top. 

Y suerte!. (Yo voy a ver si alguien quiere venir a casa a cenar...)

1 Comments:

At 10:20 p. m., Blogger Vicent Esbrí said...

Escribes poco, pero cuando lo haces lo clavas, pones los puntos sobre las íes y las jotas y las diéresis y esas cosicas.
Ya está bien de tanta pamplina y tanta falsedad en los medios de (in)comunicación, ¡no es normal que te tengan que quitar tres costillas con el Photoshop para que puedas vender un champú en condiciones!
Ah, y el deporte se debe hacer por el placer que produce, no por lucir figura. Y en la alimentación, con quitarse cuatro cosas industriales que son puro veneno, se puede comer bien, en cantidad y no pasar hambre.
Un beso, te seguimos leyendo con interés :)

 

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